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26 diciembre, 2019

Los perfectos amantes

Muchas veces como filósofo me he preguntado ¿qué es el amor?,

y solo recientemente he llegado a una conclusión que puede parecer demasiado simple para la supuesta complejidad de este apasionado sentimiento: El amor es la atracción de lo desconocido. Por esta causa el amor más sublime e insuperable es, para los creyentes, el amor a Dios, pues les atrae apasionadamente, pero nunca llegarán a conocerle.

Aquí, en el mundo real, el amor tiene fecha de caducidad, porque tarde o tempano llegaremos a conocer lo que no atraía, con lo que deja de ser “atractivo”,y con la atracción desaparece también la pasión. Por esta paradoja, quien termina sus días en soledad es porque ha amado y ha sido amado, y quien los termina acompañado es porque, solo ha “querido” o deseado, pero muy probablemente no han amado.

Hay una diferencia sustancial entre amar y querer, porque el cariño funciona en sentido contrario al amor, ya que es la atracción de lo conocido. El amor es una pasión ciega, el cariño es un afecto con buena vista. El amor es dulce pero tenebroso, en tanto que el cariño no es tan dulce pero es más diáfano y comprensible. El amor es acaparador, egoísta y dogmático, y no puede compartirse, en tanto que el  cariño es abierto y generoso y puede compartirse. Tal vez por esa razón solemos declarar nuestro amor con un “te quiero” en lugar de “te amo”.

El amor puede ser espiritual (platónico) o físico (hacer el amor), y también puede definirse como "atracción por lo desconocido", pero en este supuesto la atracción no es espiritual (del alma), sino física (del cuerpo). El cariño es asexuado. No se hace el amor con la querida, sino con la/el amante. El amor tiene un margen de edad determinado, el cariño no tiene límites de edad.

Pero desgraciadamente el cariño también tiene su fecha de caducidad, y lo que en un momento de nuestras vidas conocíamos de los seres queridos suele cambiar con el transcurso del tiempo. Los valores  cambian con el desarrollo de nuestra personalidad o de nuestras circunstancias, para convertirnos en desconocidos, que no pueden seguir siendo queridos. Pero cuando las diferencias enfrían el cariño queda la amistad y si también se pierde la amistad todavía nos queda el recuerdo y si nos olvidamos sale completamente de nuestra vida.

Por último hay otro importante lazo que une a los amantes: la compañía. Un compañero o compañera  es alguien que comparte tus intereses, profesionales o lúdicos, o permanece a tu lado solo por hacerte compañía, pero no está obligada a sentir afecto o amor por ti. Por esta razón no es muy delicado presentar a tus amigos  a tu amante solo como tu compañera, sin más, sino como tu amada y querida y tu compañera, con lo que estás confirmando que es tu amante, tu querida y tu compañera.

Por culpa de la moral social, represiva e ignorante de lo natural, le hemos dado un sentido peyorativo inmoral a la amante y a la querida, tan solo hay moralidad en la compañera,  porque en sus  juicios  no tiene en consideración ni el amor ni el cariño.



Foto: http://pixabay.com

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