RESUMEN
Esta novela, ambientada en la Transición democrática española, narra la historia de dos estudiantes universitarios, Teo, hijo de un general del búnker y Betsy, hija de un obrero de la construcción, durante los años 70. Ella milita en el clandestino PCE-r y él no tiene ideas políticas, pero por su amistad por Betsy se verá envuelto en los violentos sucesos políticos de la universidad y las calles de Madrid.

Novela
262 pag.
Ebk. 3,52 €
Lib. 9,99 €
14 x 21 cms.

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RESUMEN
Toni, un ejecutivo español insatisfecho en su matrimonio, busca una aventura sentimental aprovechando uno de sus viajes de negocios. La víctima es Tania, una profesora de música un país de la ex-Unión Soviética, a quien ha contactado por Internet, y que trata de huir de la situación económica de su pais con la esperanza de encontrar un hombre del que pueda llegar a enamorarse y contraer matrimonio.

Novela
332 pag.
Ebk. 3,99 €
Lib. 11,99 €
14 x 21 cms.

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RESUMEN
Dos jóvenes universitarios coinciden en su pasión por la literatura. Él es narrador, ella poetisa. Ella está segura de su talento; él duda. Ella le ayudará a adquirir confianza en sí mismo. Gracias a su ayuda el ganará un concurso literario para jóvenes con talento. Ambos hacen planes para su futuro, pero la aparición de una atractiva agente literaria le hará traicionar a quien le llevó al éxito. Desde ese momento muere el escritor y nace el profesional, desmotivado, pero de éxito. Es un alegato en favor de la literatura inspirada y con una motivación no comercial.
Novela
230 pàg.
EBK. 3,99 €
Lib. 9,99 €
14 x 21 cms.
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RESUMEN
¿Se casaría con una prostituta? ¿Aceptaría tener un hijo homosexual y asistir a su boda con otro hombre? ¿Aprobaría que su hija abortase por una razón de incompatibilidad laboral? ¿Cómo reaccionaría si su hija le dice que se ha enamorado de un hombre de color y está embarazada? Estos son los dilemas morales en que se ven envueltas varias familias de un barrio, donde el Café Central es el testigo y escenario de estos dilemas. Es un alegato en favor de los Derechos humanos. .

Novela
236 pag.
Ebk. 3,52 €
Lib. 9,99 €
14 x 21 cms.

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RESUMEN
Una conmovedora historia de amor de dos campesinos adolescentes, que crecen en la violenta y agitada II República Española: Inés, con tres hermanos activos militantes de izquierdas, y Andrés, hijo de un padre conservador y autoritario, que le obliga al sacerdocio para apartarlo de la influencia de Inés y sus hermanos. Ambos amantes superarán todas las dificultades, excepto la trágica muerte de Inés en los brazos de Andrés, pocos meses después de que estallara la guerra civil.
Novela. 315 pag. 14 x 21 cms.
Ebk. 3,99 €. Lib. 10,45 €

El doble milagro de Kreuzberg (Cuento)

Alí Hassan era un comerciante árabe, de origen sirio, que tenía una modesta tienda de alfombras en la populosa Oranienstraße, en el corazón de del barrio de Kreuzberg.

 
Era un buen devoto musulmán, rezaba sus oraciones diarias, respetaba las prohibiciones y cumplía escrupulosamente con la vigilia del Ramadán. Por aquellas ironías del destino, su vecino comercial era un ruso moscovita, Vladimir Ivanoff, especializado en arte ruso e iconos, fiel cristiano de la iglesia ortodoxa, adorador del Espíritu Santo, devoto de la Virgen María, respetuoso con su patriarca, conocedor de una veintena de himnos religiosos que cantaba con su voz grave y profunda en su iglesia ortodoxa de Berlín.
Pese a las diferencias religiosas y sus dispares costumbres, tenían algo en común, el gusto por una buena taza de té con hojaldres turcos que les servía de la repostería una manzana más arriba. En ocasiones, si no estaban muy atareados, compartían una humeante taza de buen té amenizada por una reñida partida de ajedrez.

—Querido Alí, el ajedrez es un juego pensado para los rusos. No porque seamos más inteligentes que los árabes, pero somos más calculadores y astutos.

—No hay pueblo más hábil para el cálculo que el árabe, no en vano fuimos nosotros los que inventamos los números.

Rivalizar entre sus respectivas culturas y religiones era algo más que una cuestión personal, pues cada uno de ellos se sentía el representante en este mundo de Alá y el Dios de los cristianos.

Alí Hassan tuvo una mala racha en su negocio de alfombras, que cada vez eran más caras y más escasos los clientes amantes de las alfombras persas anudadas primorosamente a mano, y las deudas y apremios le amargaron algo el carácter. Finalmente el banco y sus acreedores amenazaron con llevarle ante el juzgado y su negocio estaba en el aire.

Vladimir no estaba al corriente de su situación económica, pero Alí perdía las partidas con demasiada facilidad y apenas se concentraba. Finalmente quiso saber la razón de su distracción y hasta arranques de mal humor y consiguió de Alí una sincera confesión:

—¡Los negocios van mal, Vladimir! Vendo alfombras demasiado buenas y caras para los tiempos que corren. Si no sucede un milagro tendré que cerrar. Pero Alá es justo y yo soy un buen musulmán, estoy seguro de que no me abandonará.

Tampoco el negocio de Vladimir era nada especial, pero a diferencia del de Alí, supo adaptarse a los tiempos y hacerse con piezas de escasa calidad, pensadas sobre todo para los turistas, que sumado a una vida casi de anacoreta, le había permitido una respetable posición. Lo consultó con la almohada y tomó la decisión de ayudar a su amigo pero en secreto. De manera que a través de un amigo hizo que le comprara la mejor alfombra que tuviera, sin escatimar en el precio. Hecha la operación, Alí se presentó en su tienda sonriente y feliz.

—¡Ya te lo dije, Vladimir, que Alá no podía abandonar a un buen creyente! Acabo de vender la mejor alfombra que tenía en la tienda por 2.500 euros, y sin regatear. ¡Ha sido un milagro! ¡Alá sea loado por acordarse de este modesto creyente!

Pero Vladimir tenía su propia opinión que obviamente se calló: «Bendito sea el Dios de los cristianos que es misericordioso y bueno, y ha inspirado mi caritativa acción». Y así quedaron las cosas.

Alí pagó algunas deudas y el negocio se recuperó con la llegada del invierno.

Una fría mañana de enero Alí se extrañó de ver la tienda de Vladimir cerrada en un sábado por la mañana, el mejor día para los turistas extranjeros que visitaban su tienda. Alí sabía que su amigo padecía del riñón, pues no podían terminar una sola partida del ajedrez sin vaciar la vejiga varias veces, pero no parecía que fuera tan grave como para impedirle atender sus negocios. Preocupado, llamó a su domicilio y le comunicaron la notica: había sido ingresado en urgencias porque era necesaria un operación de riñón, de la que no quiso escuchar los detalles, pues sin pensárselo dos veces, cerró su propia tienda y acudió al hospital.

—¡Querido Alí, hoy no podremos hacer la partidita! Pero ¿por qué te has molestado? ¡Te lo agradezco igual! Anda vuelve a tu tienda, que no están los tiempos como para perder ventas.

—¿Qué dicen los médicos?

—Lamentablemente no pueden operar; no tienen sangre como la mía. ¡Soy un ruso raro, Alí, no hay dos como yo!

Alí Hassan se despidió de su amigo preocupado por la situación, porque él no entendía de esas cosas. En el pasillo del hospital se cruzó con el facultativo que lo atendía y quiso saber con certeza la situación de su amigo.

—¡No hay sangre de su grupo, no podemos operar!

—¿Cómo se sabe eso de la sangre? ¿No podría servir la mía?

—Podemos hacerle un análisis, quién sabe... no se pierde nada por intentarlo.

Dio la casualidad de que compartían el mismo tipo sanguíneo y Alí proporcionó la sangre necesaria para que la operación se pudiera realizar.

Una semana después, débil y demacrado, Vladimir volvió a su tienda y lo primero que hizo fue visitar a su amigo para darle la buena nueva.

—¡Ya estoy como un toro, amigo Alí! ¡Pero no es gracias a los matarifes, sino a la misericordia de mi Dios, que hizo el milagro de encontrar un donante en el último instante! ¡Es un verdadero milagro que siga vivo!

Pero Alí Hassan tenía otra opinión, que obviamente también se reservó: «Loado sea Alá y su infinita sabiduría que me ha dado el valor para atender a un buen amigo».

Meses después ambos amigos seguían polemizando sobre el valor superior de sus respectivas religiones, pero por la buena amistad que les unía, nunca revelaron sus respectivos secretos.





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