Convertir ruinas en valiosos activos


El Ayuntamiento de Sigüenza (En la región natural de la Alta Alcarria, de Castilla-La Mancha) está realizando una excelente campaña en las redes sociales para la recuperación de su población, fundamental para el desarrollo económico.



Estoy totalmente de acuerdo con la estrategia de entrevistar a aquellas personas que han elegido esta tranquila, saludable y monumental ciudad como nueva residencia, pero hay un recurso en la pedanía que no se ha tenido en consideración y que podría ser un incentivo más para atraer tanto a población estable como a visitantes: los numerosos pueblos abandonados de la pedanía.

Estas ruinas tienen un valor antropológico muy valioso, porque son los restos de una cultura rural desaparecida y que en muchos aspectos estamos tratando de recuperar, como es la paz y armonía de la vida rural. Algunos de estos pueblos, como Tobes, conservan algunas viviendas susceptibles de ser recuperadas y restauradas tal como eran en origen: un establo en la planta baja, unas angostas escaleras por las que se accedía a una sala con gran fogón, donde cocinaban legumbres aliñadas con algún trozo de tocino o embutido de la matanza anual, y que colgaban de las vigas de madera de álamos que crecían junto a las fuentes o los arroyos, para conservarse gracias el humo del fogón.

Separado por una sencilla cortina estaba el dormitorio conyugal, donde estaba el preciado baúl, en el que guardaban las ropas y lo que tuvieran de valor. Circunstancialmente había una tosca cuna para sus bebés.

Por último, entre la techumbre y la primera planta se encontraba lo más necesario de la sencilla vivienda: un granero donde se conservaban las legumbres y algunos frutos secos cosechados en árboles frutales silvestres.

Para convertir estas ruinas en importantes activos, bastaría con retirar los escombros, asegurar las ruinas, facilitar el acceso de vehículos, dar cobertura para los móviles, indicar su ubicación y reconstruir dos o tres viviendas para ofrecerlas a artistas o artesanos, que serían los cuidadores de estas valiosas ruinas y ofrecerían sus obras a los eventuales visitantes. Además podían organizar otras actividades lúdicas los fines de semanas.

No me cabe la menor duda de que esta iniciativa tendría ayudas del Gobierno regional y sería un incentivo más para que Sigüenza sea nominada Patrimonio de la Humanidad!

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